Santillana del Mar es uno de los enclaves más pintorescos de Cantabria. Una pequeña localidad de unos 4.000 habitantes que ha sabido preservar su encanto histórico a lo largo del tiempo. Popularmente se la conoce como «la villa de las tres mentiras», pues ni es «santa», ni «llana», ni tiene «mar».
Este pueblo medieval está formado por calles empedradas salpicadas de casonas nobles, palacios y puestos de artesanía. El máximo exponente de la villa es la Colegiata de Santa Juliana y su claustro románico (siglos XII-XIII), una de las joyas arquitectónicas de Cantabria, junto con las torres de Don Borja y Merino, ubicadas en la plaza mayor.
Cueva de Altamira
Localizada en los alrededores de Santillana del Mar, la Cueva de Altamira es una de las visitas culturales imprescindibles de Cantabria. Se dice que las pinturas rupestres fueron descubiertas por la hija de Marcelino Sanz de Sautuola en 1879, quien, tras aventurarse en la cueva, exclamó la célebre frase: “¡Mira, papá, bueyes!”
Aunque al principio muchos expertos dudaron de su autenticidad, hoy es conocida como la «Capilla Sixtina del arte rupestre» por la calidad y conservación de las pinturas prehistóricas del techo de la sala de polícromos.
Debido al impacto del turismo, la cueva original fue clausurada para preservar su estado, pero actualmente se puede visitar el Museo de Altamira, que ofrece una réplica a tamaño real, exposiciones interactivas sobre la prehistoria y talleres didácticos para los más pequeños.
👉 Más info: www.museodealtamira.mcu.es
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